De ayer....
El calor húmedo, la inestabilidad gravitatoria, una lejanía contemplada desde los ojos de dos implacables ruiseñores. El horror se viste de negro y azota las calles llenas de recuerdos que hablan densamente acerca del clima, clima que palidece ante todas estas sensaciones de inhumanidad desesperada. Todas las criaturas, sienten el horror, todas lo padecen, proveniente desde el mismo centro de la tierra, todos llevan las pupilas dilatadas y se sientan extrañados a observar el holocausto, la permanencia se ha acabado y el mar enojado se mueve ahora en nuevas costas, demasiadas imágenes desorbitándose en el mundo de los incautos guerrilleros.
