Mi techo es de Mañana
Es una de esas mañanas sabatinas en las que ya no puedo seguir durmiendo porque mi cuerpo rechaza la idea de seguir tendido o en una cama, o porque yo me hago esa idea, en fin, es tarde, no tengo sueño, sin embargo no puedo dejar de bostezar, y tampoco tengo demasiados ideas profundas, y tampoco quiero pensar en cosas profundas, no quiero pensar, y quizás tampoco quiera escribir, pero si quiero. Entonces escribiré del clima y lo haré lo mejor que pueda, realmente no, no puedo dejar de bostezar.
A las 5 de la mañanas los truenos sonaban tan fuertes que me despertaron, y la fuerte brisa hacia vibrar los vidrios de las ventanas, era un abreboca a la fastuosa lluvia que se asomaba, un vidrio se rompió y me hizo por instinto levantarme de mi cama y todavía quedarme un rato observando como unas nubes de lluvia entraban por el estrecho agujero, trate de echarlas empujándolas con una sabana, y fue cuando comenzó a llover y el agua que filtraba ya llegaba a mis talones… y las nubes entraron completamente y llovía dentro de mi cuarto, y entonces también hubo relámpagos, rayos y truenos en mi techo, las paredes se tornaron azul claro, y me di cuenta de que mi techo ya no estaba, y solo tenia el cielo sobre mi cabeza, y llore un poco por mi techo que siempre me había perdonado y estado ahí para mi. Después desperté y cerré la ventana, porque la lluvia rozaba levemente en mi cara, y me acosté en mi cama con los ojos muy abiertos, estando agradecida de ver mi techo.
A las 5 de la mañanas los truenos sonaban tan fuertes que me despertaron, y la fuerte brisa hacia vibrar los vidrios de las ventanas, era un abreboca a la fastuosa lluvia que se asomaba, un vidrio se rompió y me hizo por instinto levantarme de mi cama y todavía quedarme un rato observando como unas nubes de lluvia entraban por el estrecho agujero, trate de echarlas empujándolas con una sabana, y fue cuando comenzó a llover y el agua que filtraba ya llegaba a mis talones… y las nubes entraron completamente y llovía dentro de mi cuarto, y entonces también hubo relámpagos, rayos y truenos en mi techo, las paredes se tornaron azul claro, y me di cuenta de que mi techo ya no estaba, y solo tenia el cielo sobre mi cabeza, y llore un poco por mi techo que siempre me había perdonado y estado ahí para mi. Después desperté y cerré la ventana, porque la lluvia rozaba levemente en mi cara, y me acosté en mi cama con los ojos muy abiertos, estando agradecida de ver mi techo.

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